Sí, nos dejamos marcar un gol

INFANTIL C A.D.HURACÁN 16-17

Hola amig@

En la entrada de hoy quiero compartir contigo un hecho que sucedió en el partido de mi equipo este fin de semana y que, al parecer, ha calado en muchos de los asistentes al partido y, también, en personas (que no asistieron) que me han hecho llegar sus mensajes de felicitaciones a través de redes sociales al enterarse de lo ocurrido.

A.D. HURACÁN - UNIÓN PEDRO HIDALGO
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Corría el minuto 25 de la segunda parte y nuestro equipo marcaba el gol que nos ponía por delante de uno de los rivales fuertes de la categoría. Sin embargo, el tanto lo conseguimos con un jugador tirado en el suelo al sufrir un golpe con uno de nuestros muchachos. Desde que me percaté de que el jugador contrario estaba en el suelo comencé a gritar a mis jugadores que echaran el balón fuera para poder parar el juego y que pudiera ser atendido pero, inmersos en el partido y en sus ganas de remontarlo, no escucharon mi indicación, terminaron la jugada y el tanto subía al marcador.

Casi automáticamente, como si una voz externa me lo dijera, decidí que nos dejaríamos encajar un gol.

Honestamente, cuando un jugador cae al suelo por un golpe, un mal gesto, etc. me gusta que se pare el partido de manera inmediata, independientemente, de dónde esté situado el balón y de quién lo tenga en ese momento.

Se que el reglamento dice que la única figura que puede detener el devenir de un partido es el árbitro y también que muchos equipos (profesionales y amateurs) se aprovechan de esta circunstancia para sacar beneficio en cuanto al resultado se refiere.

El sentido común debe estar por encima de cualquier resultado.

Estoy seguro de que si el  jugador que está tendido sobre el terreno de juego es de nuestro equipo y el balón lo posee el rival; pretenderemos que éste reniegue de continuar su avance hacia portería. Y si no lo hace, el peso de las protestas caerá sobre ellos. ¿Por qué no tenemos la misma vara de medir cuando es al contrario?

Muchos de mis jugadores protestaron la decisión, no estaban de acuerdo. Consideraron que el equipo contrario había hecho eso, precisamente, para impedir que nosotros termináramos la jugada.

Entonces les pregunté si ellos se habían acercado al jugador que había sufrido el golpe, si le habían preguntado cómo se encontraba o si sentían su dolor. No podemos valorar (ni somos quién para hacerlo) si la acción es “pillería” o realidad. Para eso ya está el árbitro. Nosotros debemos ser deportivos. Pensemos que si fuera al revés nos gustaría que pararan el partido para que nos atendieran rápidamente, ¿verdad? Aceptaron.

El equipo contrario sacó de centro. Uno de sus jugadores comenzó a correr hacia nuestra portería…pero nadie de los nuestros se movió y consiguieron el gol del empate. Bajo mi punto de vista, es un acto que honra más a nuestros jugadores que a mi porque, al final, son ellos los que juegan y toman la última decisión.

Aquí tienes el vídeo. La pena es que la cámara no sigue la jugada y no se ve como marcan el gol pero se aprecia, claramente, la NO-INTENCIONALIDAD de jugar/disputar el balón de nuestro equipo. Y, aunque en el vídeo no hay sonido, la afición rival aplaudió el gesto de una manera ensordecedora.

Tras el partido, comienzo a recibir mensajes de felicitaciones por el gesto de madres y padres, jugadores y cuerpo técnico rival. Sinceramente, me he emocionado muchísimo leyendo cada uno de los mensajes o comentarios. Para nada me siento un ejemplo a seguir. Simplemente hice lo que creí que había que hacer. En mi opinión, no era justo.

Uno de mis jugadores me preguntó: “Míster, ¿a ti te da lo mismo ganar?” A lo que respondí con un: “Por supuesto que no. Yo quiero ganarlo todo, pero no quiero ganar de cualquier manera.” Haber aprovechado tal circunstancia para ganar, hubiese ensuciado la victoria.

Cuando hablamos de fútbol en etapas de formación, escuchamos palabras como educación en valores a través del deporte, formación integral, jugar divirtiéndose, etc.

Cada entorno será diferente pero, mi pregunta es, ¿De verdad crees que se aplican en la práctica? Es decir, ¿nos preocupamos antes de la formación que de la competición de cada fin de semana? ¿entendemos que l@s niñ@s y jóvenes no son mini-profesionales ni personas adultas? ¿les permitimos jugar por diversión y tienen espacio para experimentar, crear y desarrollar sus propias habilidades individuales? Te invito a comentar y crear un pequeño debate acerca de esto.

Yo creo que hay mucho camino que recorrer para convertir el fútbol base en un entorno educativo real. Hay muchos y muy buenos profesionales, no lo discuto. Lo que sí discuto es si, a pesar de todo lo bueno que se ha hecho y se hace para profesionalizar el deporte base en materia de entrenadores, arbitraje, dirección y gestión de equipos, es suficiente (o va en la dirección adecuada) para convertirlo en lo que ya pregonamos que es.

Para terminar quiero hacer una pequeña reflexión y dejarte un vídeo de un loco. Del más loco. ‘El Loco’ Bielsa:

Todos nos sumamos a apoyar los buenos gestos, los buenos actos o las palabras bonitas dentro del deporte del mismo modo que criticamos y repudiamos los actos violentos, los insultos o malas acciones. Entonces,

¿por qué damos difusión a lo que no nos gusta ver, lo hacemos noticia, trending topic; mientras que los buenos actos pasan desapercibidos para los medios y redes sociales? ¿Por qué no organizas en tu equipo/club acciones preventivas anti-violencia, acciones sociales, etc. para concienciar? ¿Por qué todo queda en likes y palabras? Ojalá el fin de semana que viene no nos tomemos el desayuno con alguna “tragedia en el fútbol base”.

Publicado por Samy Martín

Técnico Deportivo Grado Medio (UEFA A) Actualmente, trabajando en Academia SM Fútbol, en el C.D. Guiniguada Apolinario

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